El tema que hoy deseo compartir contigo querido joven, es: LA ELECCIÓN DEL ESTUDIO O CARRERA. Creo que coincidimos en que ésta elección se levanta como una gran montaña en el sendero del joven a medida que se acerca la culminación del colegio y la fecha de ingreso a la universidad o cualquier otra carrera de las que ofrecen hoy día, y si tenemos que hilar mas fino aún, la consideración misma acerca de sí seguir estudiando o no, es un verdadero conflicto.
Creo que existe joven sobre el planeta que en algún momento de sus estudios no haya considerado la posibilidad de abandonar la carrera y dedicarse a trabajar y hacer dinero, o a no comenzar directamente los estudios terciarios por el mismo motivo. Así que vemos que tanto para el joven que quiere abandonar, como para el joven que quiere continuar esto le trae conflicto.
Creo también que sobre cada padre y madre, asedia como un fantasma, el momento tan indeseado en que el hijo o hija les declare él querer dejar los estudios. Pero los padres deberían saber de igual manera, que sobre los hijos amenaza como otro fantasma, el momento tan indeseado en que papá me obligue a estudiar lo que él quiere; y quiero hacer entonces un paréntesis, para hablar con los padres antes que con los hijos. Los tiempos han cambiado mucho, hoy en día los jóvenes tienen mas oportunidades para estudiar, de lo que han tenido sus padres. En aquel tiempo era más difícil ingresar al colegio secundario y casi imposible a una carrera terciaria por carencia de recursos económicos. Fue así que la mayoría de nuestros padres comenzaron a trabajar desde muy temprana edad, viendo como sus anhelos de profesional se esfumaban con el paso de los años mientras las vacantes en las universidades eran copadas por un selecto grupo aristocrático. Y el único pensamiento que les consolaba en esa etapa de resentimiento era el repetirse hasta el cansancio como una meta: "un día tendré una familia y le daré a mis hijos lo que yo no puedo tener hoy".
Este razonamiento es lógico, natural y positivo; pero si no es canalizado a través de la soberanía de Dios y el entendimiento de que Él tiene una voluntad específica sobre cada vida, puede traerle problemas a ese padre cuando se enfrente con los conflictos de ese joven hijo e intente forzarlo a una realización académica y económica que tal vez no sea lo que Dios quiere para ese joven. Pero lo interesante es que la misma crisis se desencadena con aquel padre que la vida sí, le permitió continuar y terminar sus estudios y pretende que su hijo hija tenga la misma vocación profesional para que se haga cargo de su negocio en el futuro y así, el hijo tiene que ser doctor como su padre y la hija tiene que ser abogada como su madre. Ésta situación que no es ficticia ni sacada de ninguna novela sino de la vida real, no hace más que acentuar el conflicto del joven al momento de elegir su carrera. Y para cerrar esta advertencia a los padres, permítanme leerles Proverbios 22:6: "INSTRUYE AL NIÑO EN SU CAMINO Y AÚN CUANDO FUERE GRANDE NO SE APARTARA DE ÉL", y quiero resaltar la frase: "SU camino", el del hijo, no el del padre. Por eso padres, no olviden que: "herencia de Jehová son los hijos y cosa preciada el fruto del vientre, como flechas en mano de valiente son los hijos", y un día el arco se entesará, esa flecha se disparará en la dirección que Dios desea, y a Ustedes sólo les quedará observar aferrados por fe y confiar en la instrucción espiritual impartida cuando eran niños.
Mencionábamos en nuestro estudio introductorio que la juventud de hoy se encuentra asediada por tentaciones y ofertas del mundo que en su mayoría son nocivas y es en la etapa de estudiante cuando ese mercado de ofertas se abre ante el joven como una fuerte oportunidad de pecar. Creo que si revisáremos las listas de cristianos apartados de la asistencia al culto en muchas iglesias, nos encontraremos con que muchos de ellos declinaron en su fe desde el momento que ingresaron al colegio secundario o la universidad, y lo que al principio era un una joven comprometido con su Señor y con las actividades de la iglesia, poco a poco se fue comprometiendo con el mundo y naufragó de su fe. Creo que esto alarma a cualquier padre cristiano, y no es para menos, sólo basta observar en la salida de muchos colegios nocturnos, al clásico proveedor de cigarrillos de marihuana, que como un ave rapaz observa desde su puesto cuál será el próximo polluelo que caeré en sus garras. El Señor consiente de ésta amenaza a la juventud cristiana, intercede ante su padre en San Juan 17:15 y ora: "PADRE, NO TE RUEGO QUE LOS QUITES DEL MUNDO SINO QUE LOS GUARDES DEL MAL", en Filipenses Pablo exhorta a resplandecer como luminares en el mundo EN MEDIO DE una generación maligna y perversa, no dice debajo ni a un costado sino EN MEDIO, y en Romanos 12:2 leemos: "NO OS CONFORMEIS A ESTE SIGLO SINO TRANSFORMAOS". Quisiera dedicar unos minutos a éstas dos palabras. El consejo en negativo es: no os conforméis, o en otras palabras. No toméis la forma exterior del mundo que como un molde te contiene. Hay jóvenes cristianos que al entrar al colegio o a la universidad, se transforman en cristianos "gelatina", y adoptan la forma del molde. Y es triste ver cómo sus hábitos comienzan a cambiar, su vestimenta no es como antes, la música que escucha no glorifica a Dios, y aquel joven lleno de dones y gozo, se conforma a la imagen desgarbada y sensual que el mundo propone. Pero el consejo del apóstol ahora en positivo dice: "si no transformaos por medio de la renovación de vuestra mente", ósea, debes cambiar, sí, pero desde adentro hacia afuera, no a la inversa. La palabra es: metamorfosis, y al igual que algunos insectos que sufren ese cambio de forma el cristiano que es influenciado internamente por la renovación de la palabra y su Espíritu, cambia de día en día y no adopta la forma exterior que el mundo ofrece. ¿Te das cuenta?. Cuando para muchos jóvenes el colegio es una oportunidad para pecar y ceder en sus principios, para otros es una oportunidad para reflejar el carácter de Cristo a una generación en tinieblas. Si tienes en claro ésta primer decisión de mantenerte puro pura, entonces puedes afrontar la segunda decisión: ¿Qué carrera elegir?
Es obvio que no voy a responderte esta pregunta porque Dios tiene una voluntad específica para cada vida. Pero sí quisiera darte algunos principios.
1) Busca la guía de Dios en oración si estás a las puertas de ingresar a un nuevo ciclo de estudios
2) escucha la voz de tu vocación natural que en muchos casos nace con el niño. Los hay inclinados a la agricultura como Uzías, Salomón a la botánica, Jubal a la música, Tubal-Caín a la escultura, etc. Lo ideal sería que estudies algo que realmente te guste. La obra de Dios es tan basta que me atrevo a decir que no existe carrera o vocación que de una u otra manera no se pueda canalizar en bien de la expansión del evangelio, pero no olvides que también existe la posibilidad que un día el Señor te pida que entregues tu carrera en el altar y eso también es para gloria de Él. Por eso querido joven, antes que nada, decide mantenerte puro pura al comenzar tus estudios, escucha la voz del señor en 1º lugar y la de tu vocación después al momento de elegir, combina esto con tu vida de servicio, y encara tus estudios con madurez, responsabilidad y excelencia siempre consiente que lo primero en la vida es el conocimiento sí, pero del señor.
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